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Choferes de colectivo picarones: “sólo tomé una copita”

Si hablamos de conducir y consumir bebidas alcohólicas, sabemos que hay una incompatibilidad que pareciera lógica, y legal. Tomar una copita de vino, cerveza o cualquier trago que contenga alcohol, empieza gota a gota, sorbo a sorbo, y luego vaso a vaso, a afectar los reflejos, atención y se comienza una desviación de la persona hacia una situación de consiencia, psicofísica, incompatible con la conducción de cualquier vehículo.

Y si revisamos la normativa, en los casos de conductores con habilitación profesional, es decir, quienes conducen servicios de transporte público, cargas, con pasajeros; el “permiso” o límite de alcoholémia, es CERO. Ni 0.1, ni un tolerancia, ni un “probé un sorbito, me mojé los labios”. Cosa que, muchas veces, ocasionó falsos positivos con el enjuague bucal en controles de alcoholemia, pero los choferes están advertidos: al momento de soplar el alcoholímetro, debe marcar CERO, nada.

Pero algunos se olvidan. Así lo reflejan controles que realizan diferentes órganos de control en la Terminal de Ómnibus de Córdoba, algunos controles de los entes de transporte y policía en rutas, y las paradas sorpresas o puestos fijos que están apostados cerca de los lugares más turísticos de la temporada de vacaciones, fines de semana largo, verano e invierno.

Quienes controlan a los choferes de colectivos larga distancia, en primer lugar, son los inspectores de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, a nivel nacional. Por parte de la Provincia de Córdoba, actúa el Ente Regulador de Servicios Públicos y, también, la Secretaría de Transporte. Según menciona un funcionario del área, también se trabaja conjuntamente con Policía Caminera, Policía Federal, Gendarmería y algunos Municipios, como el de Villa Carlos Paz, para controles fuera de la Terminal de Ómnibus, y paradas en ruta.

Los controles son regulares, periódicos y rigurosos en las Terminales de Ómnibus 1 y 2 de la Ciudad de Córdoba, que dependen del gobierno provincial, y donde el ente nacional también ejerce su poder de policía. Con alcoholímetros en mano, y dosaje de sangre si fuera necesario, se registran decenas de choferes. También se revisan las planillas de descanso, carné de conducir, documentación de los vehículos, estado de los mismos y se reciben las quejas de pasajeros.

“Lo importante es que hemos aumentado y casi cubrimos todos los viajes que se hacen desde la Terminal… todavía quedan algunas empresas irregulares que salen desde una plaza o barrios alejados del centro, y estamos trabajando en la averiguación de esas situaciones y sancionarlos. Es importante que los pasajeros, colaboren, donde todo viaje debe salir desde la terminal de ómnibus, es la única forma que sea controlado”, aseguró un inspector entrevistado por ReclamosCórdoba.

Mientras continúen los “deslíz” de algunos conductores, sean choferes o particulares, lo más correcto es no subir al vehículo, no ser cómplice con quien está rompiendo más que una norma legal, sino que está rompiendo con una norma básica de convivencia, salud, amor propio y respeto por el otro. En el caso del transporte público, se debe denunciar de inmediato, aún con la sola sospecha, ante el organo de control correspondiente o la autoridad policial más cercana al lugar donde estamos.

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ReclamosCórdoba • 24 enero, 2018


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